14/05/21

Me paso los días dando vueltas a los mismos asuntos, inquietudes. El lunes comienzo una nueva etapa y confieso, tengo miedo. Llevo desde el miercoles retorciendome por tener que ajustarme a la rutina trabajo/casa/trabajo/casa, los horarios, utilizar mi energía en algo que viene de otro.

Es mi último día digamos libre antes de volver al trabajo y me tomo un desayuno frente a los árboles. Degusto algo que he elegido, que se formó en mi mente ayer por la tarde y hoy cumplo. Mientras lo saboreo, miro por la ventana, siento el calor del sol en mis dedos, observo el horizonte, las nubes … entonces me pregunto ¿porqué sufro tanto? ¿por qué me agobio? pienso en darle una vuelta a cómo veo el tiempo que me espera, cambiar lo que era una angustia por una aventura (ni siquiera una oportunidad). La idea de no saber, de haber elegido yo … está bien. Ha salido de mí. Podré equivocarme o hacerlo bien, pero ¿qué más da? He decidido esto y vamos a por ello. Confío en el buen hacer que siempre me ha acompañado. Soy una persona sensata, cercana, amable y comprometida con el trabajo. Observo con cuidado y creo que por eso me valoran, más allá de lo que sepa hacer técnicamente.

Hoy quiero cuidarme. Darme mimos. Observarme desde una mirada tranquila y amable. No he hecho nada mal, solo he seguido una idea. Vale, no es mi ideal de vida, pero es una que me permita conocer gente, situaciones, ganar dinero por lo que valgo. Eso me dará la posibilidad de acceder a otras vías que a día de hoy no imagino.

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