19/05/21

Mañana toca un día nuevo, volver a esforzarse. Poner cara de que uno sabe lo que hace, aunque en realidad no tenga ni idea. Hago como que se, pero se menos de lo que parezco que sé. Me busco la vida. Siempre lo he hecho. De una forma u otra salgo adelante. Miro aquí o allá, pregunto, pruebo, me equivoco. A veces me cuesta, pero al final, lo saco.

Me cuesta pero lo saco.

Es igual que esto. Es jodido dedicarle aunque sean 20 minutos al día a sentarme aquí a escribir. Y eso que no tengo un guión, ni un orden, ni siquiera unas líneas premeditadas. Solo dejo que sean los dedos los que me guíen.


Mis manos se quieren, la una a la otra, se hacen compañía, se cuidan, se rozan suavemente la una a la otra, se resguardan. Por las noches parecen morir y por el día me arrastran de una tarea a otra. Parecen ser invisibles, pero sin ellas que sería de mí.


Veo las líneas invisibles que trazan nuestros mundos.

A pesar de estar lejos, nos vemos en el espejo cada vez que nos ponemos frente a él. Yo te veo a ti, tu a mi. El reflejo de una es la ausencia de la otra. Allí donde estabas no estoy, allí donde estoy, no estás. Pero tu nombre suena aquí igual que ayer.

Ya no somos los mismos y no lo pretendemos, pero todo está bien, es como debe ser. Las cosas se pusieron feas y sin embargo ahora, parece que brillan de nuevo, con otro color. Verde Esmeralda, Amarillo fuego. La alegría del cambio, mirar atrás con ternura.


Salgo adelante una y otra vez, me salvo de milagro. busco soluciones, avispas. Miro en el espejo y no estás, pero estoy. Me gusta lo que veo, y lo que veré. Hay naranjas por todas partes, y eso está bien.


Sé que la mirada fina de nuestras dulzuras no para de ser complice de nuestro pasado.

Pero, ¿acaso hay algo más amable que esto?

Una voz en la ternura.


Me toco y te tocas.

Silvame. Parame el tiempo, desgraciada.

HAZME TUYA, perra.

Tocame los puntos sensibles. Auyentame. Echame el aliento a menta de tus chicles desgastados. Arrastrame a tus pies. Quiero tus manos dentro de mi vientre, quiero ser el olor de tus zapatos. Ponme donde me merezco estar, nada más que a tu regazo. Veo tus manos caer sobre mi y solo puedo dejar de ser. Se me enquista este deseo poderoso, lleno de costras y mentiras, pero valiente y verdadero. Suturame, coseme a mordiscos, enclaustra mi carne en tu carne.

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